Ozonoterapia para tratar y prevenir ACV implica un abordaje seguro para el paciente

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) son una patología que ha cobrado la vida de más de 6 millones de personas en los últimos años según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Al mismo tiempo afecta a miles de personas que luego del ataque resultaron discapacitadas o con secuelas irreparables que requieren tiempo de atención médica para observar mejoras.

Actualmente la terapia de ozono está siendo aplicada como medio preventivo de los ictus y accidentes cerebrovasculares, así como método alternativo de tratamiento.

 

¿Qué es el ACV?

El ictus, ataque cerebral o accidente cerebrovascular como se le conoce, es un episodio biológico que sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene.

Estos ACV pueden ser hemorrágicos o isquémicos. En los primeros se produce un sangrado que comprime una zona del cerebro, mientras que en el segundo no existe sangrado, sino una falta de riego que proviene de la obstrucción de una arteria.

En el caso de los ACV isquémicos la paralización total del riego deja irrecuperables las zonas del cerebro donde sucede, al tiempo que otras zonas continúan el flujo en menor volumen, así que llega de manera parcial. Estas se conocen como “zonas grises”, que pueden evolucionar hacia la curación o hacia una muerte completa.

 

Intervención del ozono

Es justo en estos casos donde la ozonoterapia hace lo suyo. Sus cualidades oxigenante y antioxidante acelera la recuperación en las zonas grises de manera más rápida que por medio de otras intervenciones tradicionales.

Mientras más precozmente se aplica su efecto de recuperación neurológica tiene mayores probabilidades. Incluso si se sigue aplicando la ozonoterapia en los meses siguientes al ataque cerebral se puede esperar una mejora importante.

 

Uso preventivo

Dentro de los factores de riesgo para que se produzca un ictus se encuentran la edad, la  diabetes mellitus, alteración de la presión arterial, dislipidemias y cardiopatías.

En muchas de estas patologías se está aplicando la terapia de ozono como tratamiento complementario.

Los estudios científicos que se han aplicado indican que el uso de ozono en estos pacientes minimiza sus posibilidades de experimentar un ACV debido a que mantienen estables sus valores bioquímicos lo que reduce las complicaciones cerebrovasculares.

Además se ha demostrado que la terapia de ozono ayuda a controlar la cardiopatía isquémica, que es un elemento de riesgos para ictus.

La ozonoterapia es un tratamiento seguro por su inocuidad, lo que garantiza a los pacientes resultados prometedores con un mínimo de  efectos adversos en algunos casos.

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