Los hábitos de las personas resilientes

Los efectos del coronavirus no sólo están causando daño físico en la población debido a la crisis sanitaria que ha desatado sino también el desequilibrio emocional de quienes deben lidiar con el aislamiento social y el temor al contagio.

Hoy los servicios de atención en las emergencias en los hospitales están colapsando por el ingreso de pacientes con síntomas del COVID-19 al tiempo que cada vez son más las personas que requieren ser asistidas por los psicólogos para ayudarles a encontrar su centro en medio de la contingencia.

La resiliencia se está haciendo más pertinente que nunca. Decirlo puede resultar mucho más fácil que hacerlo ya que está en juego nuestra capacidad para resolver todas las posibles amenaza que implica el virus.

Entiéndase que el coronavirus está mermando la salud, la economía y la vida social de las personas.

Expertos coinciden en que la indiscriminada exposición a las noticias sobre la pandemia así como la realidad del entorno dificultan que paren los pensamientos negativos y los sentimientos de ansiedad. Practicar la resiliencia es vital en estos momentos.

 

¿Qué es la resiliencia?

El origen etimológico de la palabra resiliencia viene del latín resilio, que significa “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. La interpretación que se hace de la palabra refiere al potencial para saltar frente a la adversidad transformando la amenaza en la fuerza necesaria para reponerse ante ella.

Por ello la resiliencia emerge únicamente en condiciones de contacto con el dolor y los psicólogos la definen como la capacidad para salir fortalecido en condiciones adversas o traumáticas.

Ser resiliente es afrontar de manera eficaz una crisis.

 

¿Cómo cultivar o construir la resiliencia?

Pudiera decirse que hay dos formas de encarar esta pandemia mundial:

-Aceptarla asumiendo todas las medidas indicadas por las autoridades y verla como una oportunidad para reinventarnos.

-Resistirse y caer en oscuras emociones hasta enfermar.

De esto va la resiliencia. No se trata de negar lo que está sucediendo, sino pararse frente a esta realidad y avanzar lo más firme posible, reconociendo, lidiando con cada parte de ella, haciéndose cargo de las emociones que nos produce y transformando cada una de ellas a nuestro favor.

Múltiples estudios evidencian que la ansiedad y el miedo pueden desencadenar diversas afecciones físicas, porque debilitan el sistema inmunológico, bajan nuestras defensas. Pero, ¿cómo no sentir

Por ello los especialistas de la Clínica Neurodolor ofrecen una serie de pautas para desarrollar la resiliencia individual y colectiva como forma terapéutica frente al coronavirus ahora que estamos todos en casa:

  1. Cultiva las relaciones contigo mismo a través de la meditación, la reconciliación con las cosas que te gusta hacer y antes no hacías por dejarte arrastrar por la rutina diaria, poniendo atención a tus pensamientos y emociones. También cultiva la relación con quienes te rodean y debido a aislamiento ahora están a tu lado las 24 horas. Conversen e intercambien sus ideas sobre lo que está pasando para prestarse apoyo, demostrarse afecto y tolerancia.
  2. Practica tener pensamientos constructivos al menos dos al día. Cuando nos detenemos para respirar profundo y observar si lo que pensamos nos da paz o nos da angustia comenzamos a ser resilientes.
  3. Desarrolla metas y objetivos tenemos bastante tiempo ahorita para emprender pequeños proyectos, escribirlos, pensarlos y en algunos casos llevarlos a cabo desde casa.
  4. Acepta la realidad ¡esto es fundamental! Pero la realidad inmediata que estás viviendo. Saboteas tu proceso de resiliencia cuando intentas cambiar u obviar lo que pasa e igualmente cuando te preocupas por algo que no te está sucediendo.
  5. Actúa con el impulso que te da el miedo o el dolor o la frustración. Se trata de dar un paso hacia adelante para aprender de ello y avanzar con fortaleza.
  6. Confía en ti mismo/a porque sólo eres responsable de ti.
  7. Se optimista aunque para muchos eso resulte imposible u ofensivo. Ser optimista no consiste en vivir de ilusiones sino entender que siempre hay alternativas de solución.
  8. Aprende a crecer con tus problemas ya que todos tenemos problemas y el paso hacia la resiliencia es no quedarse anclado para siempre en ellos.

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