La ozonoterapia es la técnica estrella en Biosalud

La Ozonoterapia es un procedimiento terapéutico complementario que cada vez gana más terreno en la medicina debido a su probada aplicación en diferentes patologías.

El ozono se ha convertido un excelente aliado de la Biosalud, por lo que con el equipo médico adecuado y el gas que se obtienen de una botella de oxigeno medicinal, la ozonoterapia se hace propicia para tratamientos estéticos, traumatológicos, oncológicos e incluso inmunológicos.

Las propiedades del ozono se aprovechan para la regeneración celular y la restauración del organismo. Se caracteriza por ser un poderoso antioxidante, tiene efecto fungicida y se le reconoce como revitalizante y energizante.

La ozonoterapia mejora la circulación y oxigenación en la sangre, favorece la desintoxicación, reduce los niveles de colesterol y triglicéridos, mejora la calcificación de los huesos, mejora las defensas contra infecciones y virus, se aplica en algunos pacientes con cáncer, controla alergias y ayuda al organismo a soportar mejor otros tratamientos.

 

Aplicaciones del ozono  

Cuando hablamos de Biosalud nos referimos a un concepto vanguardista de la medicina conocido como Medicina Biológica, la cual se basa en la potenciación del sistema inmunitario; esta es la base de cualquier tratamiento de Biosalud. La ozonoterapia es una de las técnicas más empleadas en esta modalidad.

Dado que el ozono tiene alto potencial como regenerador celular, su utilización en tratamientos de rejuvenecimiento, antienvejecimiento, reparación y renovación de la piel es muy frecuente. El gas tiene gran capacidad para transportar el oxígeno a los capilares más pequeños y actuar profundamente para recuperar zonas lesionadas en la piel.

Otra de las áreas donde se está aplicando ozono y en clínica Neurodolor tenemos testimonio, es el abordaje de pacientes diagnosticados con Trastorno del Espectro Autismo, obteniendo buenos resultados en los cambios esperados en la conducta social de estas personas.

Pacientes con úlceras en las extremidades producto de la diabetes mellitus han encontrado en la ozonoterapia la alternativa para favorecer el crecimiento de la piel y de los tejidos.

En estos casos el gas se puede suministrar con aceites ozonizados  o bajo una mezcla de oxígeno y ozono que se aplica directamente en la herida o por medio de insuflación rectal.

Especialistas en traumatología también se están formando como ozonoterapistas luego probar de los efectos recuperativos que tiene el ozono en pacientes con hernias u otras lesiones discales y dolencias lumbares. Igualmente la ozonoterapia intraarticular se está usando en el tratamiento de artrosis especialmente en cadera y rodilla.

La medicina del dolor a través de la reumatología ha asumido la ozonoterapia como parte de sus técnicas de abordaje en casos de Fibromialgia y Síndrome de fatiga crónica.

Por sus cualidades bactericida es muy utiliza en infecciones sistémicas por virus, bacterias u hongos, incluso en pacientes femeninas con candidiasis intestinal y vaginal.

Algunas enfermedades autoinmunes y degenerativas están siendo combatidas con ozono, así como problemas de infertilidad y endometriosis.

Estos son algunas de las especialidades médicas en las que se está aplicando esta técnica.

 

Formas de aplicación de la ozonoterapia 

El principal objetivo de esta práctica médica es lograr la restauración del equilibrio del organismo, atendiendo de forma localizada el sistema afectado. Esta es una terapia complementaria que rinde buenos frutos junto a tratamientos más convencionales.

Los procedimientos empleados dependen de la patología y el lugar afectado. Es común que se combinen para aumentar los beneficios al paciente.

Existen las Aplicaciones internas que consisten en insuflaciones vaginales o intestinales  se describen como autohemoterapia.

También se cuentan también la inyección intraarticular, intradérmica, intravenosa directa o intramuscular, así como vía intraótica o intranasal.

Las Aplicaciones externas son aquellas en las que el paciente recibe  agua ozonizada o aceite ozonizado en el área afectada. En esta misma clasificación está la aplicación percutánea, en la que se mete la zona afectada en una bolsa (mano o pie), se hace el vacío, y se llena de ozono.

El número de sesiones necesarias será indicado por el especialista según la patología.

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