¿Cómo preparar a un niño con autismo para realizarle un electroencefalograma (EEG)?

Un electroencefalograma (EEG) es una prueba que muestra la actividad eléctrica del cerebro y forma parte de los diversos estudios que se aplican para el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autismo (TEA).

El TEA no es una enfermedad sino una condición en la que la persona puede mostrar trastornos de tipo cognitivo, emocional, sensorial y conductual. Cada persona con autismo es un universo único y así debe ser abordado, porque la condición no se desarrolla de igual manera en todos.

Por ello el diagnóstico supone la intervención de especialistas en disciplinas como neurología, pedagogía, pediatría, terapia de lenguaje y conductual, psicología entre otros para su adecuado abordaje.

A través del encefalograma se logra una medición eléctrica de la actividad cerebral que es interpretada por neurólogo o un epileptólogo. Aplicar esta prueba a una persona con autismo requiere una preparación de éste como del contexto que lo rodea.

Los rasgos en una persona con TEA son muy individuales, sin embargo, al momento de aplicar para un EEG es importante considerar que:

  • Si tiene dificultad con la interacción social, someterse a un electroencefalograma implica conocer gente nueva y esto podría poner al niño nervioso e inquieto.
  • Algunos no muestran muchas expresiones faciales como otros niños así que esto complica saber cómo se está sintiendo.
  • Algunos niños con TEA no suelen entender las señales sociales no verbales como el lenguaje corporal y/o tienen dificultades de comunicación. Por eso importante explicarles claramente la prueba a la que será sometido.
  • Las diferencias sensoriales deben ser bien determinadas. Hay personas con TEA hipersensibles a olores, sabores, texturas, sonidos y al mismo contacto humano.
  • En el caso de personas con Asperger que es una clasificación de autismo “de alto funcionamiento” la comunicación debe ser clara pues ellos entienden las cosas de manera literal o palabra por palabra. De lo contrario se pueden alterar.
  • Los niños TEA son dados a las rutinas, así que si el EEG es algo totalmente nuevo para ellos hay que tomar medidas de prevención para que no se alteren.

El electroencefalograma implica una serie de estímulos sensoriales y formas de contacto que no siempre van de la mano con el autismo.

Se hace de dos maneras: pegando pequeños electrodos en el cuero cabelludo del niño cuyos alambres delgados los conectan a una caja que puede registrar la actividad de las ondas cerebrales.

La otra forma es colocando una gorra que está hecha de tela o plástico transparente. Los electrodos están unidos a ciertos lugares en la gorra.

En realidad la persona no sentirá dolor sino un masaje en la cabeza. Sin embargo, el EEG le obliga estar en una misma posición quieto por largo tiempo. Estos estímulos pueden inquietar al niño con TEA.

Algunos especialistas recomiendan a los padres realizar las actividades que comprobadamente calman a sus pequeños y que sean posibles durante el examen. En Clínica Neurodolor poseemos las herramientas adecuadas para brindarle el servicio a pacientes con TEA. Muchas de estas herramientas lograrán desarrollar en las diferentes terapias a las que estén asistiendo, un mejor desarrollo personal y social.

 

¿Quieres dejar un comentario?

Bienvenido a clínica NEURODOLOR, tu centro de diagnóstico clínico y terapéutico. ¿Cómo podemos ayudarte?