Beneficios de la terapia de láser para aliviar el dolor en procesos inflamatorios agudos

La inflamación en cualquier área del cuerpo es una buena y necesaria respuesta biológica necesaria que ocurre en los tejidos conectivos vascularizados para aislar y destruir el agente responsable del daño, al tiempo de reparar el tejido u órgano afectado.

Si algo se inflama es una señal de alerta que ayudará a curar el área.

Las causas de un proceso inflamatorio son variadas:

  • Agentes biológicos como bacterias, virus, hongos.
  • Agentes físicos condicionados por frío, calor, radiaciones u otros estímulos externos.
  • Agentes o condiciones que producen necrosis.
  • Alteraciones vasculares por enfermedades de base.
  • Alteraciones inmunitarias.
  • Traumatismos y cuerpos extraños.

En medicina las enfermedades o afecciones relacionadas con la inflamación se reconocen porque terminan con el sufijo “itis”, como artritis, tendinitis, bursitis, faringitis, conjuntivitis.

Estos procesos se caracterizan principalmente por manifestaciones de dolor, temperatura alta y cambio de color en la zona afectada, pérdida de fuerza o de la función.

En la clínica Neurodolor utilizamos la terapia de láser para tratar pacientes con procesos inflamatorios fuertes, ya que este abordaje  es un tratamiento no invasivo que ofrece grandes beneficios como complemento a la terapia manual.

A través de la fisioterapia se aplican algunos mecanismos que no derivan en efectos secundarios para controlar la inflamación. Ellos son la aplicación de frío o calor dependiendo la etapa del proceso, baños de contraste, vendajes, masajes, electroterapia, compresión, ejercicios de elevaciones, entre otros.

Pero la laserterapia en casos de inflamación aguda representa la puesta de la tecnología al servicio del tratamiento del dolor.

La terapia con láser es un tratamiento médico terapéutico que utiliza luz de una sola longitud de onda coherente aplicada sobre áreas lesionadas.

El objetivo con esta terapia es mejorar la cicatrización de heridas, curar los tejidos blandos, reducir la inflamación y aliviar el dolor agudo y crónico.

Cuando la empleamos para tratar la inflamación aguda estimulamos los cambios fisiológicos que se dirigen justo a la raíz del dolor.

Con el láser se reducen hasta bloquear las señales de dolor que van al cerebro, los músculos del área afectada se relajan y los tejidos se curan.

Estos resultados se logran progresivamente con varias sesiones según sea el tipo y nivel de afectación.

Además de aportar un efecto analgésico, la laserterapia propicia el crecimiento y regeneración nerviosa y produce un efecto sistémico en todo el cuerpo.

La laserterapia actúa sobre las células bajo los principios de la bioestimulación y la estimulación fotomecánica, lo necesario en distintas intensidades o potencias para llevar el dolor del paciente a cero.

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